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lunes, 12 de abril de 2010

Opinar ¿un delito nacional?


Imagen tomada de urgente 24. www.urgente24.com

Por: Natalia Delgado Rojas.

Se garantiza a toda persona la libertad de expresar y difundir su pensamiento y opiniones, la de informar y recibir información veraz e imparcial, y la de fundar medios masivos de comunicación.
Estos son libres y tienen responsabilidad social. Se garantiza el derecho a la rectificación en condiciones de equidad. No habrá censura.
Artículo 20 de la Constitución Política de Colombia


Muchos de los artículos de la constitución son pisoteados constantemente en Colombia, pero últimamente el artículo 20, donde se indica que se garantizará la libre expresión, sí que se ha sido ultrajado. A través de acusaciones directas o indirectas, se ve cómo desde diferentes sectores, cercanos al gobierno (lo que lo hace peor) se está tratando de coartar la libertad de expresión.

Casos como el del periodista y columnista del Espectador Alfredo Molano que por cuenta de una de sus columnas de opinión, donde señala cómo algunas familias en la costa manejan el poder regional y cómo éstas, a través de los años, han mantenido su poderío económico y político, fue instaurada una demanda en su contra por injuria y calumnia por integrantes de la familia Araujo, mencionada en el artículo de Molano. Por cuenta de este hecho, Molano ha estado durante tres años acechado por amenazas que cambiaron su vida y la de su familia, pero él se mantuvo firme, defendiendo su derecho a opinar y firme en su convicción, como lo hizo en la carta que escribió a defensores de la libertad de prensa y de los derechos humanos, que nunca podrá aceptar que “una columna de opinión sea prácticamente redactada por otros, sean quienes sean y representen el poder que representen”.

Finalmente el pasado martes 9 de febrero la justicia dio una luz de esperanza para el artículo 20 de la Constitución, declarando a Alfredo Molano inocente, y señalando que con las pruebas presentadas no quedaba claro que en algún momento existiera la intención de injuriar o calumniar, por parte del periodista, a la ya mencionada familia.

Pero la luz que dio la justicio se vio opacada por otra censura a la libertad de expresión, esta vez no a través de demandas, sino de la clausura de medios. La casa Editorial El Tiempo, decidió cerrar Cambio, una de las revistas que más denuncias hacía sobre la corrupción en el estado colombiano a través de sus trabajos de investigación y de sus columnas de opinión. Y además, sacar de su nómina de empleados a dos grandes periodistas que no temían utilizar su pluma para denunciar, María Elvira Samper y Rodrigo Pardo. Se alegaron razones económicas para sacar de circulación semanal este medio, y convertirlo en una revista light de circulación mensual, pero era voz populi, en los círculos de periodistas, que su cierre tenía que ver con que los directivos y dueños no querían pisotear los callos del gobierno, cosa que no hacían Pardo y Samper junto a su equipo de trabajo.

En este caso la luz no fue tan clara, pero por lo menos otros medios no tuvieron temor al alzar sus voces y contar por qué realmente se hacía el cierre de Cambio. Así mismo, durante la noche de premiación del Círculo de Periodistas de Bogotá, se mostró, por parte de los periodistas, el apoyo rotundo a estas dos grandes plumas, demostrando así, que se seguirá luchando por la libertad de expresión y de prensa.

A estos dos casos se suma uno en proceso, el de los periodistas Héctor Rincón, Darío Arizmendi, Vicky Dávila, Clara Elvira Ospina y Camilo Chaparro, demandados por José Obdulio Gaviria por injuria, esto en relación con su supuesta participación en las chuzadas del DAS. Veremos qué pasa cuando en la primera semana de marzo los comunicadores asistan a la Fiscalía General de la Nación, donde están citados a audiencia de conciliación.

Amanecerá y veremos.

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