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lunes, 5 de abril de 2010

En el periodismo, No hay valores que primen




Imagen: http://comuneslugares.files.wordpress.com/2009/06/libertad-de-expresion.jpg

Por : Yeiner E. Valbuena Arango

El ejercicio del periodismo supone una labor social que busca el bien común, una responsabilidad mayúscula para la sana formación de un contexto, sin embargo, el peso no se descarga como un bulto en la espalda para quienes ejercen la disciplina, todos, quienes hacen parte de dicho contexto aportan para que las dinámicas se encaminen hacia la virtud o la ignominia, construyendo juntos los principios éticos pilotos de la comunidad.


La ética es por lo tanto, un hilo de mínimo calibre, ya que fluctúa en el aire de la subjetividad, balanceándose respecto a las condiciones externas e inmediatas. Los periodistas no son ajenos a ésta condición, por el contrario, son quienes se enfrentan con mayor frecuencia a circunstancias tan distintas que seria incoherente, incluso en la pragmática del texto, emitir juicios con un valor de carácter “objetivo”.

Con todo esto se pretende hacer énfasis en la ética como una masa a la que se le da forma según las circunstancias. Frente a un hecho noticiosos donde se ve involucrado un asesinato, el receptor juzga a quien ejecutó el hecho, pero en el desarrollo del informe se evidencia que el motivo del homicidio fue impulsado porque la “victima” agredió sexualmente a una hija de cinco años del “culpable”. Podría o no modificarse la percepción inicial del que recibe la noticia, juzgando ahora al asesinado y validando la actuación del homicida, mientras que el periodista aunque fiel a la verdad también asume una posición porque no es ajeno a la sensibilidad humana.
En el anterior ejemplo se resalta la verdad como principio que encabeza el ejercicio profesional del periodista, lo que no supone que esté ausente una posición subjetiva de quien informa, se entiende entonces a la verdad como el valor que da fidelidad a los hechos, dando campo abierto a las múltiples voces que configuran las verdades de un hecho en particular, en este sentido el profesional cumple adecuadamente con la dimensión ética que conduce su ejercicio profesional, sin embargo, antes que periodista es un sujeto con otras prioridades que sobrepasan sus principios como generador de opinión pública.

La condición humana siempre se antepone a cualquier ejercicio profesional, y el periodismo no es la excepción, si bien todos los periodistas deben tener la verdad como un “objetivo superior a cualquier pasión o presión” como se afirma en el texto ¿por qué una ética para periodistas?, también es cierto que existen presiones que agreden al sujeto y que sobrepasan su posición como profesional.

Es decisión del periodista si antepone la “búsqueda del bien común” a su integridad personal, y es respetable su posición porque existe valores que pueden tener mayor peso que la misma verdad para el sujeto-periodista, ya que en él o ella no interviene sólo la ética profesional sino también la humana.

En la actividad periodística como en la vida misma se presentan diversas circunstancias que obligan al sujeto a reevaluar o anteponer un principio individual como el de la vida, frente a uno colectivo como los recursos de la nación, del profesional depende si asume no defraudar sus principios éticos frente a la profesión y denunciar el mal manejo de dichos recursos, o defender su integridad personal al no hacerlo.

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