Por: Jorge Jiménez Rodríguez
Caso 22. ¿Qué opinión tiene sobre programas de televisión que utilizan cámaras escondidas? ¿Es válido utilizarla para denunciar actos de corrupción de interés nacional? ¿En qué clase de investigaciones se puede utilizar? ¿Es correcto obtener con ella información exclusiva? ¿Quién puede decir si es ético o no su uso?
Cuando hablamos de cámara ocultas como herramienta para obtener información encontramos diferentes posiciones sobre cómo manejar el asunto, como es el caso de Ana María Rojas quien opina que “Los periodistas en su labor deben de utilizar todas las formas legítimas y legales para conseguir alguna primicia o chiva, pero de ninguna manera acudir a elementos tan oscuros como este, entre otras cosas porque se está violando el derecho a la imagen, a la buena honra, entonces no podemos decir que el fin justifica los medios”. El enfoque de Ana María es radical en el sentido que no se deben utilizar cámaras escondidas en ningún caso, sin importar que tipo de información se requiera.
Por otro lado Wilmar Vera, tiene un punto de vista más flexible comentando que “si el periodista utiliza estos medios para obtener información que de otro manera no podría conseguir es válida y más si estamos hablando de un tema de interés general o para denunciar irregularidades, pero es malo el asunto cuando se utiliza la cámara escondida para mostrar la vida privada de las personas, en ese sentido no se debería utilizar”.
Tomando como referencia lo anterior y sabiendo que el periodista ante todo tiene una responsabilidad social, en la cual la publicación de información veraz es un asunto que no solo es pertinente para el medio sino para toda una comunidad, vemos oportuno el uso de las cámaras escondidas siempre y cuando, sea para descubrir situaciones de irregularidad en las diferentes esferas de un estado.
Si nos encontramos en una investigación de actividades ilegales, los periodistas no tendrían más opción que utilizar medios ocultos para develar la información y es que sería demasiado arriesgado poner en sobre aviso el uso de cámaras o grabadoras.
Continuando con las referencias periodísticas Luis Fernando Marín Echeverry considera que “el uso de cámaras escondidas es válido siempre y cuando la información obtenida sea clave para cualquier tipo de investigación que no sea de tipo morboso, si el recurso es para obtener información netamente periodística y de interés público creo que es válido su uso y posterior publicación y más aún si es una investigación de fraude o corrupción”, de nuevo encontramos un punto de vista donde nos hablan cuándo se debe utilizar y cuando no.
Si la información a la cual le estamos haciendo seguimiento es de interés general y como Marín comentaba “si es sobre fraude o corrupción” se debe realizar y publicar, no sería pertinente su uso para obtener información personal, de intimidación o de infidelidades, porque ya dejaríamos de lado el tema periodístico y entraríamos más en elementos de la farándula.
Javier Darío Restrepo al igual que Ana María Rojas, tiene una posición muy marcada sobre este tema, al hablar que “estoy seguro de que si yo volviera a las actividades de reportaje continuaría con mi costumbre de hacer saber a las fuentes que les estoy grabando”. Y ve como una práctica no ética el uso de cámaras escondidas sin importar su fin o información a conseguir, pues el mismo explica que tiene el mismo punto de vista de A. M. Rosenthal, editor asociado del New York Times quien dice: “a nadie le queda del todo bien grabar a alguien y no informarlo. No es honesto. No es correcto. Punto”.
Por mi lado sigo centrado en la idea que si es información que le sirve a la sociedad y si es para desenmascarar algún acto de corrupción o fraude, se pueden utilizar estos medios. Pero diferentes formas de pensar encontraremos en todos lados y muchos puntos de vista sobre el tema, como hacer las cosas está en la conciencia de cada quien.
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