Por : Jorge Eliécer Jiménez
La economía, la política, la religión o los grandes gremios del país han ejercido presión en el periodismo durante años, convirtiéndose ésta en una nueva forma de censurar la libre expresión en Colombia puesto que los principales anunciantes invierten cada vez más millones en los medios de comunicación, lo que los convierte en los primeros en intervenir sobre cuál información se transmite y cuál no.
El pasado martes 9 de febrero en la previa de los premios al periodismo del Club de Periodistas de Bogotá (CPB), Silvia Jaramillo quien es la presidenta de este club comentaba que “en Colombia el asesinato de periodistas había cesado, pero se había encontrado una nueva forma de represión y control hacia éstos, donde cada vez más la pauta publicitaria era la que incidía en las noticias que se emitían”.
Y es algo casi obvio pues si una empresa está pagando por un espacio en un medio de comunicación, no le gustaría que saliera al público algún tipo de información desacreditando sus productos o su imagen y son muy pocos los periodistas que se atreven a denunciar este tipo de cosas sin importar las consecuencias. Ellos -quienes cada vez son más escasos- realizan productos dando a conocer la verdad sobre cómo se manejan las cosas en el país o cómo utilizan el poder para beneficio de pocos.
Este tipo de periodistas obligados por su ética a ser veraces, tienden a tener muchos enemigos y aunque como decía Silvia Jaramillo “ahora no se matan periodistas en Colombia”, existen otros medios para callarlos, como es el caso del columnista Alfredo Molano quien fue demandado por la familia Araujo, o peor aún la desaparición de la revista Cambio como semanario, lo que muestra la gran presión económica que se ejerce sobre el periodismo.
El periodista en su deber de informar a la comunidad debe buscar el bien común, y es esta misma relación entre comunidad-periodista la que impide que los profesionales en el periodismo tengan una deplorable conducta ética, pues ¿cómo se puede ser un buen periodista, afamado por su excelente labor, sin tener unos buenos principios éticos? Es algo que no se podría ni pensar, porque los grandes columnistas y es más, la vieja guardia del periodismo son reconocidos por ser personas veraces en su ejercicio y esto no lo pudieron haber conseguido de otra forma que con una carrera en busca de la verdad, de una verdad sin importar los condicionamientos políticos, económicos o sociales.
Para terminar cito el libro Ética para periodistas de María Teresa Herrán y Javier Darío Restrepo quienes en un breve párrafo definen la labor del periodista y la relación con la ética: “Por esa razón, en la misma proporción en que el ejercicio profesional del periodismo se hace más técnico crece la demanda de normas éticas. Es imposible mantener unos altos niveles de técnica profesional sin el sustento de los principios éticos” (María Herrán & Javier Restrepo, 2005, 40).
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