
Elegir el lado correcto, ¡Esa es la cuestión!
Por: Katherine Cifuentes Hernández
Los seres humanos a lo largo de la existencia ha creado y conformado diferentes tipos de sociedades, donde cada uno elige sus tradiciones, tendencias políticas y económicas, además construye una creencia y le rinde tributo a una religión, una sociedad que les permite ser reconocidos y darse paso a la diferencia entre el montón.
De las costumbres de cada sociedad nacen los juicios de valor, aquellos que juzgan lo bueno y lo malo, y que además se permite condenar aquello que por ley no es permitido, y también aquello que ante los ojos de Dios y de su misma comunidad es un delito o un pecado.
Es así como dichos juicios construyen a cada ser desde su nacimiento hasta la muerte, son estos los qu edifican al narcotraficante más buscado del país, al médico que diariamente salva vidas, el periodista que saca a relucir la verdad a pesar del peligro, al campesino que le da de comer a sus hijos por las ganancias que le deja el trabajo del campo, o el guerrillero que secuestra, mata y tortura a su propio paisano por una causa innecesaria.
cada sociedad se ciñe a lo bueno o a lo malo según su contexto y su cultura, y de acuerdo a sus raíces familiares, de allí que existirá siempre condiciones y comportamientos, que mientras para unas sociedad son justificables, para otras son imperdonables, es así como la ética que rige la verdad no se enseña, si no que se construye, en cada espacio, en cada contenido, en cada creencia, en cada desición.
El ser humano según el espacio donde se desenvuelva, profesional, familiar o individualmente debe aprender a construir moralmente lo que por bien o mal, es correcto o erróneo, y establecerlo por medio de normas y reglas que no sólo él debe cumplir, sino todas las personas que conviven en su mundo, a su vida, garantizándose de esta manera, una mejor convivencia, un mejor desarrollo, y un buen desempeño de una organización, y ¿por qué no? el de una nación.
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